jueves, 29 de octubre de 2015

No hay peor soledad que la que se sufre por necesidad del otro.
Al final, me quedo con esta sensación de vacío con la que empecé. No estoy lista para el funeral, aunque apenas estemos en el cáncer de esta historia. El futuro es incierto, pero hoy, estamos lejos del otro. Y aunque apenas son cerca de 11 kilómetros los que nos separan, se siente como todo un mundo entre los dos.
Vaya que me da inspiración la situación, es como si una carreta de emociones proyectadas en letras se me lanzaran al mismo tiempo de tu "cuentas conmigo, que estés bien" pero sabiendo que aun contando contigo, no cuento con tu presencia y eso, eso es absurdo.
No puedo decir nada, muy en mis adentros lo sabía y de cierta manera también necesito respirar, respirar de ti y de mí, de toda esta ola de ocasiones en las que te amo y detesto a la vez.
A veces me siento insuficiente a tu lado, como si la luz de mi vela no alumbrara del todo tu oscuridad y al revés. Pareciera que nos gusta estar en la penumbra y hacer el amor sabiendo que no va a aclarecer.

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